Con las manos en la masa…

¡Así me gustaría amanecer muchos días de la vida! Amasando, mezclando harinas, fermentos y adicionando algunas otras cosas que me permitan hacer deliciosos bocados calientes para consentir a mi gente.

He descubierto una pasión infinita por los pandeyucas, con buen queso y paciencia frente al horno; han sido la transformación de varios desayunos que he tenido recientemente, uno de ellos junto a unos amigos ingleses que no solo murieron de la dicha frente a estos humeantes panecillos sino que, como buenos turistas, se llevaron uno que otro kilo de masa lista congelada. Pero el pandeyuca no es el único bocado que merece pagar maleta extra para llegar a cualquier país del mundo, pues el pandebono, el buñuelo y hasta el liberal son productos dignos de exportación.

Siempre que voy al centro de Bogotá no puedo dejar de pasar por una almojábana o una garulla en la calle de La Puerta Falsa, y ni se diga lo que uno se encuentra en las panaderías de barrio de cada rincón de nuestro país.

Las panaderías son el punto de encuentro al desayuno con la carrera del día y en la noche, el lugar donde podemos encontrarnos con los vecinos y poner el cuaderno al día, eso sí, no hay posibilidad de no salir con una bolsa de panecitos aliñados o una baguette para la comida.

Lo cierto es que, si de panes e indulgencia amasada hablamos, en Colombia hemos adoptado decenas de recetas tanto de regiones del país como de otros países, desde la deliciosa mantecada pasando por el pan rollito, el pastel gloria (con el relleno que quieran), el palito de queso y hasta las donuts, brownies, galletas y tortas.

Todo está en la creatividad de cada uno a la hora de acompañar los mejores productos de la panadería, porque una buena torta de banano o un pastel de pollo, en mi caso, no le gana a ninguna otra cosa a la hora de las onces o las mediasnueves tan tradicionales en nuestras oficinas.

Pero hoy los quiero invitar a que se animen a preparar en sus casas estas masas y panes deliciosos, el pandeyuca no los defraudará; las arepas, menos (sencillas y siempre al gusto), o unos ricos pastelitos para endulzar a los que amamos.

Hoy quiero recomendarles dos experiencias diferentes, pero cada una es una delicia.

Antillana (@antillana_oficial) trae a Colombia su línea de productos ahumados. Pulpo, atún y salmón son la nueva alternativa que tenemos para crear fáciles platos que nos permiten variar de forma práctica la comida en casa. Carpaccios para platos saludables y de fácil preparación a la hora de cenar; filetes de salmón listos para acompañar pastas, ensaladas o tablas al natural o con eneldo. El salmón ahumado es una proteína deliciosa y muy ligera, versátil a la hora de prepararse y que siempre nos solucionará de manera sana nuestra comida. Desayuno con tostadas y lonjas frescas, almuerzos con filetes y una cena con carpaccio. ¡No dejen de probarlos!

Más que un lugar donde encuentren este tipo de productos, quiero recomendarles un tremendo descubrimiento gastronómico que acaba de inaugurarse en Bogotá:

Salvaje (@salvajebogota): Nace un restaurante japonés con aires mediterráneos, en medio de una fastuosa decoración que nos recuerda la selva tropical, con una música que invita a comer y disfrutar de unos buenos cocteles y el increíble ambiente del lugar. Abrir la carta es una experiencia novedosa donde se encuentran unos buenos sushis y nigiris, creaciones fastuosas en la robata que el chef personalmente termina con flores y verduras crunchy antes de enviarlas a nuestras mesas o unos arroces y ensaladas frescos y llamativos. Para mí fue realmente una experiencia salvaje entre el sushi dinamita de cangrejo bañado en mantequilla de trufa negra, la langosta al grill, el coliflor a la plancha (que es un absoluto descreste), el asado de tira ahumado y un kokonatsu (pastel de coco y piña con granola). Eso sí, yo no me atrevería a ir sin reservación, está en su mejor momento y la gente lo sabe.

#MadamePapita

@ChefGuty para El Espectador. Mayo 25, 2019.

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