Verde que te quiero verde

Esta columna parece que va de amor en amor. Que dicha, empalagarnos con lo que nos gusta y nos hace felices.

Esta semana tuve la oportunidad de desayunar con calma, con algo de prisa, en varios lugares en Bogotá, haciendo un poco de investigación.

Parece ser que estamos por fin convenciéndonos que el que desayuna como un rey, vive como un príncipe el día entero. Me sorprendió gratamente la cantidad de gente en cafeterías, panaderías o carritos de comida en la calle.  Los menús variados, desde los más clásicos de café y canasta de panes, pasando por jugo de naranja fresco en todos los servicios y los verdes en jugos y ensalada marcan la tendencia. Sin embargo, los brunch parecen ser el plan de la semana entera, ya no un lujo dominical.

Sorprendente. Nos estamos cuidando; estamos abriendo el panorama a ver que las verduras, los cereales y demás delicias de nuestra tierra, no solo son para Popeye. Obviamente, sin descuidar lo que aquí siempre nos reúne, ese delicioso pecado que podemos cometer a la hora del desayuno.

Arepas, quesillo, enyucado, suero, chorizo santarrosano, huevos pericos, huevos en cacerola de aluminio, chocolate, perico, buñuelos, empanadas, calentados… Podría seguir pero moriría de hambre. La cocina colombiana se presta para que nuestro desayuno siempre parezca un almuerzo reforzado.

Las sopas y caldos siempre nos salvan del guayabo; caldo de costilla, changua o caldo de carne batida. Pero qué me dicen del consabido calentado, que nos salva con todo lo que nos quedó del almuerzo del día anterior, para un desayuno de campeones.

Los calentados se han ido refinando; hoy en día están en varias cartas de restaurantes como platos fijos y de recomendar. Granos, pastas, todo lo que se imaginen; eso sí, con un buen huevo encima.

Señores, tenemos que desayunar ¡y me incluyo! La variedad está puesta en la mesa. Para los más sanos empieza en los jugos verdes que encuentran por todos lados; para los menos fit y más tradicionales, bienvenidos a empezar el día con un mordisco de energía.

En Bogotá varios lugares están rondando. Varios ya los he recomendado, como el Desayunadero de la 42, La Puerta Falsa, Abasto, etc. Y los nuevos, que además de ser variados, son un buen plan para la familia:

Club Colombia. Un plan que necesita tiempo, un bufet amplio que reúne todo lo que es la cocina colombiana en una sola mesa. La costa, Antioquia y el interior, representados con clásicos platos.

Masa. Panadería cosmopolita con cara de restaurante. Digo cara pues es una carta que el día entero tiene productos deliciosos. Para mí, más una panadería fresca, de vanguardia, y donde lo que desayune lo dejará feliz el día entero.

Cosechas. Es un punto verde. La solución para los que no tienen tiempo y con un buen jugo y proteína pueden llevar su mañana. Un concepto rápido, sano y variado. Jugos nutritivos y curativos, para lo que usted necesite ellos tienen una mezcla para usted.

#MadamePapita

@ChefGuty para ElEspectador. Octubre 13, 2016. 

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