No se diga más

Noviembre llegó pasado por agua, que ojalá fuera bendita, en medio de una temporada invernal importante para el país, y anunciando con ello el fin del 2021. ¡Se acabó esto damas y caballeros! Hay balance positivo para muchos, procesos de cambio para otros tantos y tiempos complejos para unos cuantos. Un año en el que salimos de la cuarentena más larga de la historia reciente, llenos de nuevos talentos culinarios, huertas urbanas y ganas de comernos el mundo. Eso sí: sin bajar la guardia de la bioseguridad.

Estamos en ese limbo de apretar la dieta para llegar regios a diciembre o relajarnos del todo y que comiencen las festividades de una buena vez (como me dijo una amiga en estos días: “ya será hacer dieta en enero”, je je je). Empiezan los balances, las programaciones de las fiestas, la avalancha de recetas, tips en redes para tremendas cenas, los buñuelos cual algoritmo mágico en todas las publicaciones de la época y las buenas ofertas de menús de Año Nuevo y Navidad que aparecen por cuanta red exista.

En la radio ya hay comerciales con música navideña, los arbolitos de Navidad comienzan a aparecer en los grupos de WhatsApp de amigos y familia y los almacenes comienzan a cambiar sus vitrinas. Si no me creen pasen por la Calle 53 en Bogotá y háganse una idea de la fiebre navideña y sus novedades de iluminación y nuevos gadgets: es como si, de repente, pasáramos con una varita mágica de dinosaurios y superhéroes a la víspera de Año Nuevo, coros y villancicos, blanqueando por completo al noviembre otoñal… ¡Y este año si que está otoñal!

No se diga más, hay que desempolvar ya mismo las recetas y empezar a planear qué se hará para estas fechas tan memorables. Pero, sobre todo, pensar cómo vinculamos a nuestros pequeños productores en esta cadena de actividades y festividades. Ellos son la primera estación de un eslabón de sabrosura y desde allí hay que planear los menús, las celebraciones y las ricas viandas que llevaremos este año a nuestras mesas.

No está mal regalar una buena ancheta con papa, verduras, quesos frescos y frutas; ubicar a quién nos ayude con menús más caseros, ya que seguramente esta es la temporada del año más importante para varios emprendedores; y acudir a los nuevos emprendimientos de regalos hechos a mano y con el corazón, que son únicos para dejar, un año más, una huella en quien los recibe, y un aporte para que los creadores tengan un fin de 2021 más prospero.

“¡Final, final no va más!”, dirían los comentaristas de fútbol. Lo que ya no vivimos y no comimos en los 10 meses que pasamos quedará para ser priorizado entre noviembre y diciembre. Saquen la lista de lugares nuevos que quieren visitar, salgan a los parques y deseen la oportunidad de respirar más lento y, sobre todo, de empezar a pensar local para nuestras compras, planes y hasta para las vacaciones.

#MadamePapita

@ChefGuty para El Espectador. Noviembre 5, 2021.

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