Morir, pero de amor

Una de las tradiciones más arraigadas de México, de algunos lugares en Centroamérica y, por supuesto, de las comunidades mexicanas en todo el mundo, que despliega anualmente ritos, desfiles y muchas actividades, es el Día de los Muertos (Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos en la tradición católica), muy conocida a nivel mundial hoy en día hasta por los niños gracias a la película Coco de Disney Pixar.

Esta festividad fue declarada por la Unesco en 2008 como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, celebración que es una forma de rendir culto a quienes se fueron, festejar su vida y recordarlos alrededor de un altar donde se escucha su música, se expone su foto y un mesón variado con la comida que más le gustaba, entre otros detalles llenos de mucho significado y color como velas, flores y calaveritas.

Y este hermoso ritual me hace pensar en el significado que todos le damos a la vida; para mí, por ejemplo, la vida es única y hay que comérsela bocado a bocado, cada día de existencia debe estar lleno de pequeños rituales donde, en mi caso, alrededor de una mesa celebremos el milagro de estar vivos, de estar juntos y de compartir. Como diría mi abuela: “Lo que me van a dar, que me lo den en vida”, y si esto es una lista de deseos, desde ya dejo por escrito que quiero muchos asados con los amigos, muchos brunches con bocados costeños recién salidos del fogón, decenas de ajiacos de domingo, muchos más cócteles de camarón frente a nuestro hermoso mar y cenas íntimas con mi pareja donde entre quesos, antipastos y frutas el protagonismo se lo llevan el vino y los besos. Momentos imborrables de esta y todas las vidas del gato.

Lo más simbólico de celebrar la vida de nuestros seres amados cuando ya no están es pensarlos en cómo gozaban con la buena comida, recordarlos en los momentos de celebración familiar y valorar cómo marcaron nuestras vidas. Muchos de nosotros seguro hemos tenido al tío que animaba las fiestas y hacía el mejor sancocho, la abuela que cada 21 de diciembre comenzaba a preparar las hallacas, y la prima mayor que era experta en conservas y dulces caseros. Todos esos recuerdos me dan sosiego y le dan significado a la esencia de vivir, de tenernos, de compartir alrededor de la gastronomía, un elemento de nuestra cultura que crea lazos, recuerdos y mucha tradición.

Si quieren conocer algo de dichas tradiciones, hay algunos restaurantes mexicanos en Colombia donde este fin de semana tendrán expuestos sus altares y sus mejores viandas para compartir y llevar.

Para finalizar quiero recomendarles un emprendimiento gastronómico que se convirtió en el gran descubrimiento de la vida: Boston Marbled (@Bostonmarbled), un cheesecake + brownie recién salido del horno que llega a la puerta de tu casa, que te traslada al cielo del chocolate con solo su olor. Nació en Boston en una pastelería gracias a la receta familiar de un padre antojado que empujó a un comunicador y una diseñadora industrial a crear cada detalle, desde el delicioso producto hasta la delicadeza del empaque. Dos seres que unieron sus carreras alrededor de un brownie que les juro les hará sentir que la vida es mucho mejor si tiene chocolate.

#MadamePapita

@ChefGuty para El Espectador. Noviembre 2, 2018.

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