De la papa a la papaya

El decimosegundo mandamiento dice “no dar papaya”, pero somos expertos en pelarla, picarla y servirla a la hora de estar eligiendo qué comer. Estos días he caído en varias conversaciones de qué comen, cómo se lo comen y qué tanto engorda lo que comen. Es insoportable realmente sentarse a la mesa con un disco rayado de “no comas que te engorda”, “si comes eso vas a terminar como la tía”. Tengan claro que la única comida que no engorda es la que se queda en el plato; el resto es gusto/energía que nuestro cuerpo consume o acumula dependiendo de qué hagamos y comamos.

Entre la moda de los gimnasios, las dietas fit, los horarios y calendarios para comer, lo básico de comernos una papita o una arepa parece una invocación al lado oscuro de la fuerza. Y realmente no es el lado oscuro, es la incapacidad que cada uno de nosotros tiene para moderarse, para disfrutar sin desmadre. Reconozco que ese es uno de mis peores problemas: NO puedo decir no cuando algo en la cocina me gusta.

Mi invitación es a gozar del buen vivir y los placeres gastronómicos disfrutando cada bocado, cada sabor, tranquilamente, estando presente en cada bocado o sorbo que entra a nuestra boca, quizá sea una buena forma de hacer conciencia de no solo alimentarse sino de disfrutar lo que llevamos a nuestro estómago y bajar las cantidades por la calidad. Con esto ayudaríamos mucho a nuestro cuerpo y mente a gozar y también a que sea menos traumática nuestra diaria experiencia de disfrutar de la alegría de comer.

Las mezclas, los sabores, los pecados en forma de mordiscos hacen de la vida un maravilloso espacio de degustación. Y es esta degustación la que hoy nos lleva a hablar de los menús degustación. Una opción de pequeños platos donde no solo se conoce la esencia del chef sino la posibilidad de combinar sabores y productos con un maridaje que nos deja una experiencia gastronómica única. No se sorprendan cuando se sienten a la mesa a probar siete, diez o trece platos, no se imaginen platos completos. Son pequeñas experiencias que les dejarán ir de un lugar a otro en un par de mordiscos.

Esa podría ser una especie de vida ideal, pequeños mordiscos de placer, experiencias únicas de comunicación entre comensales y el cocinero, donde en cada bocado recorremos una historia, una alquimia de productos y un momento de vida generalmente inolvidable.

Les recomiendo algunos lugares donde los menús degustación siempre serán una especial celebración gastronómica:

Villanos en Bermudashttp://www.villanosenbermudas.com
Harry Sassonhttp://www.harrysasson.com. Una experiencia única en la cava.
Leo, Cocina y Cavahttp://www.restauranteleo.com
El Cielohttp://www.elcielorestaurant.com
Matizhttp://www.matizrestaurante.com
Criteriónhttp://www.criterion.com.co

#MadamePapita

@ChefGuty para El Espectador. Marzo 16, 2017.

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